15/6/15

La clase media rusa, huérfana de partidos políticos


Los expertos que han estudiado las tendencias políticas de la naciente clase media rusa han llegado a la conclusión de que no se sienten identificados con ningún partido. Los principales problemas para este estrato social son la corrupción, el amiguismo y la necesidad de implementar reformas estructurales. En las circunstancias actuales parece que hay pocas opciones de que surja una fuerza política alternativa a corto plazo.

No hay un partido en Rusia para la clase media, esta es la conclusión del estudio publicado por el Instituto de Proyectos Regionales Prioritarios  titulado “La clase media urbana: una agenda pero sin partido”. 

Al hablar de “clase media” los autores señalan que, en el sentido que se entiende a nivel global, esta está emergiendo todavía en Rusia. “Se trata sobre todo de un estrato socialmente activo, que tiende a cambiar sus condiciones de vida, a influir en los procesos en vez de adaptarse a ellos”, explica a RBTH el director del instituto Nikolái Mirónov. Según sus estimaciones alrededor del 30% de la población pertenece a la clase media.  
Otro de los criterios corresponde a tener en cuenta el nivel de ingresos. Según declaró a RBTH Denís Volkov, miembro del Levada Center, el 30% de la población correspondería a la clase media, e incluye a funcionarios que últimamente “han mejorado su nivel de vida”. 

“Pero no se puede esperar de ellos el comportamiento independiente que habitualmente se le atribuye a la clase media, ya que dependen del Estado”, explicó Volkov. No más del 10% son realmente activos (por ejemplo, algunos emprendedores y empresarios), pero también están muy influidos por la opinión del Estado. 

Según este estudio, la confianza en el gobierno federal y en la figura del presidente es algo inherente a la clase media. “En general, ha empeorado la actitud respecto a las protestas, si lo comparamos con los datos de 2012 y 2013”, dice el estudio. “Al contrario, ahora hay miedo de que haya protestas por Ucrania y surja algo a una 'revolución naranja”. 

Lo que adquiere importancia no es una ideología sino la capacidad de actuar de una parte de la sociedad. En la actualidad, entre los problemas más importantes se incluyen:  la crisis económica (“el Gobierno no quiere asumir la responsabilidad de hacer reformas económicas estructurales, no las quiere llevar a cabo”, se dice en el estudio), la corrupción, el clima de negocios, la estructura de clanes de la élite rusa y el fracaso de las diferentes partes para comprometerse con unas reglas. 
Debido a estos problemas, las demandas por una modernización del sistema político, que hace varios años recibieron atención pública, han quedado de lado y se han “sustituido por una actitud de apatía total”. Gran parte de los encuestados describen la situación política como un “escaparate”: “El sistema de partidos no representanta a nadie”, “Hay un partido (Rusia Unida) y unos tontos alrededor. Así es el sistema de partidos”, son opiniones habituales en el estudio. 
“La gente se ha dado cuenta de que estas instituciones no son capaces de implementar una alternativa”, declara Nikolái Mirónov, y pone como ejemplo la Plataforma Cívica creada por el millonario Mijaíl Prójorov.  Despertó cierta expectación pero “con el tiempo quedó claro que no iba a involucrarse activamente en la vida política”. 
Ninguno de los partidos actuales responde efectivamente a las demandas de la clase media. Rusia Unida no las escucha, mientras que el resto no las tiene en cuenta. Ni el partido liberal Yábloko ni la oposición no parlamentaria fueron mencionadas como alternativas. 
“Hay una gran cantidad de fuerzas liberales, pero son incapaces de unirse”, dice Alexander Pozhalov, del Instituto de Estudios Socioeconómico y Políticos, cercano al Kremlin. 
Para este analista, “Rusia Unida está es un proceso de cambio. Después de unas elecciones regionales no muy exitosas en 2011, se han resuelto muchos problemas”, explica. “En la actualidad Rusia Unida es más abierta y flexible a las demandas del exterior y la comunicación se está mejorando”. 

Según Pozhalov, varios movimientos se ha implicado en la resolución de los problemas sociales. “Destaco el Frente Popular de Rusia, que a lo largo del año pasado organizó muchas cosas, tiene acceso a las autoridades a diferentes niveles y no tiene demandas tan políticas sino que pretende resolver problemas específicos”, declaró. 
Por su pare, Denís Volkov, advierte que el sistema político no está listo para integrar un nuevo partido con los mismos derechos y para asegurar reglas justas para todos. Además, destaca que disminuye la importancia de la ideología y de los partidos. “En las elecciones, la gente vota una biografía, no un partido”, destaca Volkov.